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lunes, 29 de noviembre de 2010
ECHOS se reúne en Ginebra y reafirma importancia de la participación de los jóvenes
lunes, 15 de noviembre de 2010
Foro Regional de Organizaciones Juveniles Basadas en la Fe
En dicha reunión participaron representantes de redes juveniles de OBF y de la sociedad civil a nivel de América Latina y el Caribe como, Espacio Iberoamericano de la Juventud, Alianza Latinoamericana y Caribeña de Asociaciones Cristianas de Jóvenes, Pastoral Juvenil del CELAM (Cono Sur), Consejo de Iglesias Metodistas de América Latina (CIEMAL), Red Juvenil Interreligiosa de Religiones por la Paz, Plataforma Argentina de Juventudes y los coordinadores de las cinco regiones de la Pastoral Juvenil del CLAI. También participaron representantes de organizaciones juveniles uruguayas como: OBSUR (ONG católica), Juventud Para Cristo Uruguay, Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Uruguay, Voluntarios en Red de la Comunidad Israelí, Jovenes de Soka Gakai Uruguay, Serví tu ciudad Uruguay, ACJ- Uruguay, entre otras.
Durante el encuentro se generó en un espacio de intercambio con actores del gobierno, la sociedad civil, la academia especializada, los líderes juveniles de la sociedad civil y de las OJBF.
Una agenda desde las OJBF
En el documento de conclusiones de la reunión se señala:
“Hemos tenido la oportunidad de conocer el estado de los derechos de los jóvenes en América Latina y el Caribe a 10 años del lanzamiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), el rol de la sociedad civil en general y en especial de las OJBF, las agencias de Naciones Unidas y el Estado, y en concreto algunas acciones de los gobiernos de la región para el cumplimiento de dichos objetivos.
Reflexionamos sobre nuestra realidad a partir de cuatro ejes temáticos: Jóvenes, empleo y proyectos productivos para la superación de la pobreza; Desigualdades de género y juventud; Salud y prevención de VIH; y Participación juvenil y políticas públicas.
Se plantearon preocupaciones como:
ü Los altos índices de desempleo juvenil en toda la región y las prácticamente nulas políticas públicas tendientes a reducir dichos índices.
ü Las enormes desigualdades de género y generacionales resultado de construcciones sociales arraigadas de tal manera en la sociedad que son percibidas como inmodificables.
ü La estigmatización de las personas que viven con VIH/sida; la sistemática vulneración de derechos de las mujeres y los jóvenes, grupos de alto riesgo de transmisión de infecciones de transmisión sexual (ITS) y la falta de programas de educación sexual integrales (de calidad y sostenidos) con enfoque de derechos humanos, género y ética.
ü La pseudo participación a la que nos enfrentamos al intentar contribuir en la elaboración de políticas públicas con perspectiva de género y generacional en un mundo principalmente adulto céntrico.
Ante semejante panorama no nos quedamos de brazos cruzados. Desde nuestras organizaciones juveniles:
ü Contribuimos a la generación de proyectos productivos a partir de micro emprendimientos.
ü Acompañamos a niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia familiar y estructural.
ü Promovemos la capacitación juvenil en educación sexual desde una perspectiva integral y responsable.
ü Generamos espacios de participación juvenil para la incidencia en las políticas públicas que busquen la garantía de sus derechos.
Sin embargo, somos conscientes que las acciones deben ser integrales y coordinadas, no sólo de las OJBF. En este sentido, Estado y sociedad civil deberían actuar coordinadamente para:
Ø Promover la participación ciudadana que contribuya a la construcción de una cultura política democrática
Ø Estimular el trabajo mancomunado de las organizaciones de la sociedad civil y el Estado
Ø Reducir las desigualdades sociales en consonancia con los ODM”.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
"EL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA EN COLOMBIA NO SON LOS ADOLESCENTES"
Isabel Cuadrosmartes, 2 de noviembre de 2010
PANAMÁ: Los desaparecidos son los más jóvenes

No es que Panamá carezca de historias de desaparecidos; por el contrario, en el informe de la Comisión de la Verdad quedaron grabados para siempre los más de 100 casos de panameños que nunca más volvieron a sus hogares durante la dictadura, entre 1968 y 1989.
El punto es que hoy las desapariciones de personas suelen estar asociadas con jóvenes que escapan de sus hogares –por razones de maltrato familiar, índole sexual u otras causas–; con accidentes y con delitos como la privación de libertad, secuestro y homicidio, que las convierte, a final de cuentas, en otro tipo de casos.
Como lo señaló el jefe de Investigaciones Criminales de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ), Quincleito Mora: “las desapariciones en Panamá no son un fenómeno común. La mayoría de las veces se trata de adolescentes que se evaden de sus casas, de enfermos mentales que se extravían o de personas que no llegaron a sus casas tras convertirse en víctimas de un delito”.
En los primeros 10 meses de este año, la DIJ sumó 373 reportes de personas desaparecidas, 127 más que en el mismo período de 2009. Sea cual sea el motivo de la desaparición, e independientemente del tiempo que tenga la persona extraviada, Mora explicó que la DIJ recibe la denuncia y activa su búsqueda, cuya intensidad varía de acuerdo con el perfil de la víctima.
Antes se pedía a las personas que esperaran 48 horas para hacer la denuncia, pero hoy el reporte se recibe de inmediato. Precisó que los casos son llevados por los diferentes despachos ese organismo en el país, y donde no hay oficinas de la DIJ, por la Policía Nacional.
La investigación de un caso por “persona desaparecida” comienza en el círculo más íntimo de la víctima; es decir, su familia, y luego se va ampliando a las amistades, el colegio, el trabajo.
No hay un tiempo único para la resolución de estos casos aunque, según Mora, la experiencia les indica que la mayoría de los desaparecidos vuelve a las 48 horas. “Son muy pocos los que no aparecen y menos aún los que se convierten en víctimas de homicidio”, reiteró.
Un ejemplo de esta última posibilidad fue el sonado caso del banquero panameño Miguel Antonio Galdames, quien desapareció el 9 de septiembre de 2009 y fue hallado muerto en uno de los accesos al puente Centenario, a orillas del Canal de Panamá, el 15 del mismo mes.
Según Mora, cuando una persona desaparecida es encontrada muerta, víctima de un asesinato, el caso se investiga como un homicidio que es castigado, según el Código Penal, con condenas que van desde los 10 hasta los 30 años de cárcel.
Si la persona es retenida contra su voluntad, pero sus captores no exigen nada a cambio, el caso es tratado como una “privación de libertad” y se castiga con cárcel de uno a tres años.
S, por el contrario, los captores piden dinero u otra prebenda por la liberación de la víctima, el caso se convierte en secuestro y este es penado de 10 a 15 años.
De acuerdo con la experiencia de la DIJ, la mayor incidencia de casos de personas desaparecidas se registra en la ciudad capital de Panamá.
martes, 26 de octubre de 2010
Encuentros y talleres en el Río de la Plata y el Caribe
martes, 19 de octubre de 2010
Se reunió el Parlamento Juvenil del Mercosur
Los jóvenes destacaron la necesidad de que se garantice “una educación pública, obligatoria, laica y gratuita” y el “fortalecimiento y difusión de las leyes de movilidad estudiantil”. Además, reclamaron una “orientación vocacional, derecho laboral en niveles obligatorios y convenio con empresas para pasantías” y la “creación de carreras técnicas variadas de acuerdo a los factores geográficos”.
En cuanto a la participación de los estudiantes, propusieron la “creación de una página web en donde todos los jóvenes puedan aportar sus propuestas e inquietudes, es decir, un periódico electrónico administrado por jóvenes”. A su vez, expresaron su preocupación por temas de género, manifestando la necesidad de fomentar “el equilibrio de derecho entre hombre y mujer mediante la educación desde temprana edad, para no generar discriminación y promover la equidad”.
Hicieron énfasis en una perspectiva de “vida saludable”, mediante la inclusión a nivel de los sistemas educativos de la educación sexual como forma de prevención de enfermedades y embarazos no deseados.
La diputada del Frente Amplio, María Elena Laurnaga, representante uruguaya en el Parlamento del Mercosur, señaló que el mismo está “en construcción constante y por eso necesita de todos”. La legisladora hizo énfasis en la participación de los jóvenes que “tienen una responsabilidad” al respecto.
En otro orden, un estudio reciente dado a conocer por el Sistema de Información de Tendencias Educativas de América Latina (Siteal), llamado “Metas educativas 2021. Desafíos y oportunidades”, resalta que es “impostergable garantizar que todos los niños y niñas accedan y culminen la Educación Primaria”. El informe dice que “aún hoy se observa que una pequeña proporción de niños y niñas de 10 años no comenzó el nivel primario, en tanto uno de cada diez adolescentes de 15 años de la región que accedió a la educación básica todavía no la terminó”.
Según el documento, Uruguay es uno de los países de la región con más alto nivel de graduación en la escuela primaria, pero presenta dificultades en la educación media.
(La República, Matías Rótulo, pág. 30; 19/10/2010)
viernes, 15 de octubre de 2010
La Pastoral Juvenil del CLAI en Nicaragua se pronuncia contra la violencia de género

PRONUNCIAMIENTO
Nosotros los y las jóvenes cristianas de la pastoral juvenil de CLAI Nicaragua, hemos aprendido en este encuentro; que la familia es la base principal para inculcar valores y principios que cambien y transformen conductas.
Afirmamos que: La violencia es una consecuencia del machismo que es adquirida desde la familia, la agresión que los hombres tienen contra las mujeres no es tomada en cuenta por las autoridades correspondientes.
Que el silencio es una puerta que se abre a la violencia sin importar el sexo, nivel o estatus social, religión, edad, etc. el silencio es lo que impulsa y fortalece al agresor. Cuando rompemos el silencio damos el primer paso para salir del círculo de la violencia, la cual no puede ser tratada o combatida con la misma violencia.
“La violencia es una piedra de tropiezo hacia la evolución”.
Es nuestro compromiso trabajar en pro de la unidad familiar y así disminuir la violencia en nuestra cultura. Ser agentes de cambio rompiendo el silencio e influenciando desde nosotros mismos a familia y parientes. Es nuestra responsabilidad transmitir por medios educativos las enseñanzas aprendidas como jóvenes acerca de la violencia; en nuestras iglesias, tanto a hombres como a mujeres; el cómo detectarla y detenerla a tiempo, así como dar acompañamiento a las personas cercanas a nuestras comunidades de fe, quienes han sufrido algún tipo de violencia, tanto dentro de la iglesia como fuera de ella. Es nuestra misión hacer incidencia en todos los niveles de nuestro entorno; escuelas, barrios o comunidades y en todas las demás entidades gubernamentales e instituciones privadas.
Por lo tanto, así como Cristo denunció, defendió y devolvió la dignidad al oprimido; los jóvenes de las iglesias cristianas pertenecientes al CLAI Nicaragua, rechazamos las actitudes violentas tomadas en contra de mujeres, niños y niñas, jóvenes y todas las personas que se encuentran en una posición vulnerable con respecto a personas en posición de poder y exigimos a nuestros líderes eclesiales y políticos, que se tome en cuenta este tema en nuestra agenda diaria y además que nuestras iglesias se pronuncien y denuncien los actos de violencia, las omisiones e injusticias perpetuadas por las autoridades de nuestro país.
Con este pronunciamiento queremos también alzar nuestras voces y decir que Nos Sumamos a todo el esfuerzo que todas las Iglesias y organizaciones Cristianas y civiles han venido realizando a lo largo de todos los años y en especial en la Década de Superación de la Violencia, promovida por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), y apoyado por los Consejos Continentales en este caso el CLAI.
Nos sumamos a la CELEBRACION de la culminación de este proceso que sabemos que no termina si no continua con el esfuerzo y apoyo de todos nosotros y nosotras de superar la violencia en todos los aspectos y formas.
“El espíritu del Señor esta sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos” Lucas 4: 18
Firmamos: la Pastoral Juvenil del CLAI-Nicaragua

