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martes, 16 de febrero de 2010

EL SALVADOR: Niños y jóvenes revictimizados por órgano legislativo


Martín Díaz Velásquez
San Salvador, lunes, 15 de febrero de 2010 (ALC) - El Órgano Legislativo salvadoreño incrementó, recientemente, la condena a 15 años de prisión de libertad para los menores de edad que cometan delitos graves. En la Constitución de la República reza, en su articulo 32, que “La familia es la base fundamentas de la sociedad y tendrá la protección del Estado…”.

Anteriormente, Ley Penal Juvenil determinaba una pena máxima de 7 años a niños y adolescentes que cometieran delitos, recluyéndolos en centros “preventivos”.


En anteriores ocasiones la UNICEF y otros organismos internacionales, recomendaron a la Asamblea Legislativa promover programas de prevención, educación y contención. Pero, aun así, 76 diputados, de 84 que integran el primer órgano del Estado, aprobaron la reforma que profundiza el inicio de una política de seguridad represiva.


Para diversos sectores del país esta disposición no hace más que activar el sistema represivo que vivirá el país en los próximos cuatro años. “Este tipo de medidas nos debería de dar vergüenza, es una desgracia para nuestra sociedad, pues se quiere juzgar y acusar a los jóvenes, a las pandillas y a los mafiosos de todos los males, pero no se quiere cuestionar, juzgar y acusar a la sociedad ni al sistema en que vivimos. Es necesario un cambio de sistema”, afirmo el rector de la Universidad Luterana Salvadoreña, licenciado Fidel Nieto.


Para el obispo Medardo Gómez, de la Iglesia Luterana del Salvador, “La niñez es lo mas hermoso que se tiene y no se pude reprimir de esta forma, un delincuente puede manipular a un niño o adolescente y convencerlo con amenazas para realizar un homicidio, pero la culpa no la tiene el niño, sino el que lo manipula y la sociedad misma por no protegerlo; a ellos se debe castigar, a los que están detrás del niño…de nada sirven penas mas severas si no existe la prevención del delito y la formación y protección de los niños”.


La primera dama y secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato, lamentó la medida aprobada por los legisladores y recalcó, al igual que el presidente Funes, que la cuestión fue tomada a la ligera y sin consultar al Órgano Ejecutivo, ni al Gabinete de Seguridad.


Por su parte, el presidente de la República, Mauricio Funes, decidió crear una comisión que estudie el decreto legislativo, que aumenta la pena de cárcel de 7 a 15 años, contra los jóvenes menores infractores.


Según fuentes de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDDH), los diputados tienen pensado reducir la edad mínima para que un ciudadano pueda ser juzgado de 16 a 13 años de edad, lo cual representaría una violación aún mas grave contra los derechos de los niñez.


“Nosotros lucharemos en contra de esta medida, pues creemos que es un retroceso y nos aleja mas de la ratificación de la Convención Iberoamericana de la Juventud, la cual daría un marco legal para este sector mayoritario de la población”, afirmó un miembro de las unidades juveniles de la PDDH.


Tres días antes de ser ratificado el aumento de la pena máxima a los menores infractores en El Salvador, el Parlamento panameño había aprobado, el martes pasado, una ley que permitirá juzgar a los menores desde los 12 años como adultos y encarcelarlos, dependiendo del tipo de delitos que cometan; de igual forma si los menores aún no han cumplido los 12 años, sus padres o quien ejerza su patria potestad tendrán que responder, de manera judicial, por el menor.


Según Nieto, el rector de la Universidad Luterana Salvadoreña, “Esta reforma aprobada por todos los partidos políticos representados en la Asamblea, llega a la categoría de una medida fascista, y el pueblo debe poner atención a esto, pues el gobierno ya anunció mayores medidas represivas”.



viernes, 20 de noviembre de 2009

Que sean niños los niños - 20 años de la Convención de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes

Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los bares, o estrellas descartables de la televisión.
Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes.
Que no sean niños soldados, los niños. Que sean niños los niños, simplemente.
Que no sean foto de un portal pornográfico. Que no sean los habitantes de un reformatorio
Que no sean costureros en talleres ilegales de ningún lugar del mundo.
Que sean niños los niños, y no un target.

Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bormbardeados por publicidad.
Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. Todo lo ingenuos que quieran.
Que hagan libremente sus niñerías.

Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.
Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de actividades.
Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar filas torcidas, llevar alguna vez la bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.

Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca el mercado.
Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos.

Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno o la cuota de alimentos.
Que sean niños los niños.
Y que los niños sean lo intocable, que sea la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los maestros de todas las escuelas.

Que sean niños los niños, y no el juguete de los abusadores.
Que sean niños, no "el repetidor" o "el conflictivo" o "el que nunca trae los deberes".

Niños, y no los que empujan el carro con cartones.
Que sean niños los niños, simplemente.
Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados.
Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores.
Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran.

Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.
Que sean niños los niños y que no dejen de jugar con la pelota.
Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año.
Que sean felices los niños, por ser niños. Inocentes de todo lo heredado.

Max Utizberea